La calidad seminal y la salud masculina

Publicado el 13/09/2021

¿Es peor la calidad seminal de los varones hoy en día? ¿Cómo afectan los problemas de salud a la infertilidad masculina? ¿Es posible mejorar la fertilidad cambiando algunos hábitos?

El índice de natalidad está cayendo de manera drástica en la mayoría de los países industrializados. Este descenso tiene un claro componente social cultural y económico, dónde la paternidad se busca cada vez a una edad más avanzada. Pero no podemos descartar que parte de este descenso de la natalidad también esté relacionado con un empeoramiento de la calidad seminal de los varones.

En un metaanálisis, Carlsen en 1992, concluía que existía una clara y progresiva tendencia al descenso en la concentración espermática en varones sanos de países industrializados.

 

La infertilidad masculina es multifactorial

¿A qué se debe, pues, el empeoramiento de la fertilidad? La infertilidad masculina con frecuencia tiene una causa multifactorial. Y es que la salud reproductiva, en realidad, requiere de la integridad y normal funcionamiento de todos los sistemas orgánicos y no sólo estrictamente del sistema reproductor. Así, es fundamental que tanto el sistema cardiovascular, nervioso, endocrino, digestivo, urológico, etc, estén en perfecto estado.

De hecho cuando el varón acude a la consulta de andrología con un problema de fertilidad, su abordaje no se limita a un estudio restringido, sino que abarca una amplia historia clínica donde todos los antecedentes y síntomas asociados son valorados, ya que no es infrecuente encontrar una patología subyacente, es decir, la infertilidad masculina como primera manifestación clínica de otra enfermedad.

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Enfermedades y calidad seminal

Cada vez es más evidente la relación que existe entre la función reproductiva masculina y su asociación con enfermedades de alta prevalencia, como son la obesidad,  hipertensión, diabetes mellitus, alteraciones cardiovasculares, hipogondismo (disminución de los niveles fisilógicos de testosterona) o síndrome metabólico (asociación de hipertensión arterial, hiperglucemia, hipercolesterolemia y obesidad abdominal).

Se sabe que cerca de un 15% de los genes están directamente relacionados con la fertilidad y que la mayoría de estos genes también tienen diversas funciones con otros sistemas corporales. Por lo tanto, en muchas ocasiones es muy probable que exista una relación directa entre determinados padecimientos orgánicos e infertilidad masculina.

Esta tendencia a una menor fertilidad tiene a su vez implicaciones en la salud del individuo, es decir, a menor fertilidad, mayor probabilidad de padecer alguna enfermedad.

Hay estudios que correlacionan a varones con peor calidad seminal, con el padecimiento de una mayor morbilidad, mayor tasa de mortalidad y menor expectativa de vida, por lo que la fertilidad también se convierte en un marcador de salud y no solamente en una alteración reproductiva.

 

El estilo de vida y la fertilidad

Los hábitos de vida, el sedentarismo, el estrés crónico, el consumo de sustancias tóxicas, las dietas inadecuadas, la plurimedicación, la obesidad, etc. se han definido como causa de muchas enfermedades psicológicas, vasculares, cardíacas, endocrinas… que tienen una repercusión directa en la fertilidad.

Por otra parte, el consumo de algunos fármacos, cuyo consumo se está incrementando paulatinamente, puede afectar a la fertilidad.

Así, medicamentos que tienen efectos hormonales como los anabolizantes o la testosterona, utilizados en personas jóvenes con fines deportivos, pueden producir oligozoospermias severas e incluso azoospermia.

Los antihipertensivos y los psicofármacos  pueden afectar a la calidad seminal, a la función sexual y a los parámetros hormonales.

Muchos quimioterápicos tienen un efecto tóxico conocido sobre la espermiogénesis, que en algunos casos puede llegar a ser irreversible (por lo que en estos casos es muy importante preservar la fertilidad antes de iniciar el tratamiento).

Y por último, algunos fármacos empleados para el tratamiento de la alopecia androgénica o para los síntomas de prostatismo en varones de más edad, pueden deteriorar la función sexual, y disminuir el volumen del eyaculado alterando los parámetros seminales.

 

Buenos hábitos, buena fertilidad

Una adecuada fertilidad requiere, por tanto, de una buena salud. Y para ello la alimentación es fundamental: un correcto aporte de elementos nutricionales, variado, aportando glúcidos, lípidos, proteinas, oligoelementos y vitaminas en composición adecuada.

Esto se consigue con una comida variada (frutas, hortalizas, carne, pescados, huevos, productos lácteos, frutos secos, etc.) en cantidades prudentes, regularmente repartidas en el día, con un aporte calórico adecuado a la edad y a la actividad física.

La dieta mediterránea es idónea. Esta dieta nos mantendrá en un peso adecuado. Ten en cuenta que el sobrepeso y sobre todo la obesidad tienen una correlación directa con la fertilidad y la calidad seminal.

El ejercicio físico, moderado y mantenido en el tiempo, y una buena hidratación, sobre todo en épocas de calor en las que con la transpiración aumentan las pérdidas de líquido, te ayudarán.

Disminuye en la medida de lo posible el estrés y realizar un correcto descanso nocturno.

Evita el consumo de tóxicos, tabaco, alcohol y otras drogas, así como el consumo inadecuado de medicamentos (si los tomas que sea siempre bajo prescripción médica y en la posología indicada).

En el caso de estar expuesto fuentes de calor, de radiación, contaminantes, venenos u otros tóxicos en tu profesión, ten en cuenta que estos pueden afectar a la calidad seminal, y toma todas las medidas de seguridad necesarias. La mayoría de ellas están reguladas por ley, solo hay que cumplirla y hacerla cumplir.