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La respuesta a la pregunta es, en muchos casos sí. Los estudios realizados sobre este tema nos ayudan a entender que la genética no es el único parámetro a considerar cuando hablamos del parecido del bebé.

Durante el desarrollo humano hay varios periodos sensibles. Tanto el periodo de preconcepción, como el periodo postnatal  tienen un papel importante en la salud del bebé. Pero, realmente, el periodo más importante en el desarrollo del feto es el tiempo que este pasa en el útero. Durante este periodo conocido como ventana prenatal, la madre está preparando al bebé para enfrentarse al mundo exterior y un útero sano le transmitirá al bebé un ambiente saludable,  así como lo contrario puede afectarle de forma negativa, como se ha visto en los estudios de investigación

Dentro de estos estudios, una  de las principales líneas de investigación es la epigenética  que estudia los cambios duraderos que se producen en los genes como respuesta a señales externas presentes en nuestro medio ambiente, esto incluye nuestro primer medio, el útero materno.  

 El primer estudio científico donde se demuestra la comunicación entre el embrión y su futura madre, antes de que se produzca la implantación, data del año 2015. Se observó un  intercambio entre endometrio y embrión, algo que ya se sospechaba por la coincidencia de algunos rasgos físicos entre madres e hijos de ovodonación, así como por la incidencia de enfermedades en los niños, relacionadas con patologías maternas durante la gestación como obesidad o diabetes mellitus de tipo II.

Esto demuestra la posibilidad  de que la madre modifique la información genética de su hijo, aun cuando el óvulo es donado. El descubrimiento ayuda a echar abajo esas barreras emocionales que muchas mujeres y parejas experimentan cuando se ven obligadas a recurrir a un tratamiento de ovodonación para acceder a la maternidad biológica. El estudio partía de la hipótesis de Baker, epidemiólogo inglés que en 1990 dijo “lo que sucede en el útero materno es más importante que lo que sucede tras el nacimiento”.

 La epigenética y método ROPA, lo que se conoce como la doble maternidad biológica  en pareja de mujeres, nos explica el por qué muchos bebés nacidos se parecen también a sus madres gestantes. Entender la epigenética tiene un interés particular en Fecundación In Vitro (FIV) con donación de óvulos porque, aunque el embrión no comparta los mismos genes que la madre, está claro que el comportamiento y el medio del útero materno tienen una influencia en el desarrollo del feto y en la activación/desactivación de ciertos genes. Por ejemplo, en el caso de donación de óvulos si el bebé tiene el pelo rizado por herencia genética el proceso dentro del útero materno determinará si el pelo será más o menos rizado. El bebé se parecerá de algún modo a su madre aunque no tenga sus genes.   

La importancia de la selección de donantes, buscando más allá del parecido

La selección del donante idóneo es un proceso laborioso, pues es preciso realizar un buen estudio médico, psicológico y físico. 

En un primer paso los donantes de óvulos o esperma se eligen de acuerdo a su fenotipo que es el conjunto de características físicas, bioquímicas y del comportamiento que se pueden observar en una persona (peso, estatura, color del pelo, ojos, grupo sanguíneo, carácter…). De acuerdo a la legislación española,  las donantes de óvulos deben tener menos de 35 años, una altura mínima de 1,55metros y un Índice de Masa Corporal (IMC)  máximo de 30. Igualmente los donantes de esperma deben tener menos de 35 años, una estatura mínima de unos 1,70 metros  y un IMC máximo de 30. Ningún donante puede tener enfermedades hereditarias o alguna patología médica y a todos se les realiza test psicológicos, tests genéticos así como revisión ginecológica o andrológica según el sexo del donante.

Una selección en detalle de las características físicas incrementará de forma significativa el parecido del bebe con sus padres aunque, como hemos visto,  el ambiente del útero materno influirá en el fenotipo gracias a la epigenética. 

En el caso de donación de óvulos o donación de esperma en Ginefiv contamos con el  sistema de asignación RDRP (Right Donor for the Right Patient), a través del cual podemos encontrar con facilidad a la mejor donante o el mejor donante para cada paciente. Para ello,  medimos la compatibilidad genética  que consideramos fundamental a la hora de minimizar la transmisión de enfermedades genéticas a los hijos y que facilitan la asignación de la persona donante, evitando la transferencia de embriones que porten enfermedades genéticas  e incompatibilidades derivadas del grupo sanguíneo. Además, todas las personas donantes  se clasifican por sus rasgos y fotografías con el fin de poder encontrar a la persona más parecida con la receptora y/o su pareja, antes de empezar el tratamiento, esta revisión de fotos se realiza en nuestro centro y es totalmente confidencial. 

Aún así, no deberíamos darle tanta importancia al parecido físico ya que nuestro hijo puede parecerse a nosotros por otras formas, como son gestos, expresiones, hábitos, educación y otras cosas que les enseñaras durante su crecimiento y que no vienen determinados por la carga genética pero son,los que en muchas ocasiones, hacen que encontremos parecidos entre las personas de una misma familia.

Un buen consejo es  pensar qué características deseas en tu hijo además de las físicas y psicológicas, su personalidad, sentido del humor, talento  y otros rasgos intangibles.

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